Llevo 35 años dedicado en cuerpo y alma a lo que más me gusta en el mundo, cocinar.
Siempre hemos procurado ser precisos con los gestos, prudentes con el horno, certeros con el filo, afinados con el olfato, avispados en el mercado y rectos en el fogón.
No es tan difícil acertar con las cosas del comer, basta con saber aprovechar y mejorar lo que nos viene dado, pues pisamos un país privilegiado.
La pelea que libro a diario con mi equipo es la más antigua del mundo: la que enfrenta a la mano con el fuego.
La vieja batalla de la piel contra la llama.
Si quieres conocer de cerca todo esto que te cuento, entra en mi casa, las puertas están del todo abiertas para ti.